16.3.11

El Enemigo Invisible


Eso es la radiación. He aprendido tanto del tema en solo 3 días que hasta me da cierto reparo pensar en ello, especialmente cuando conozco más y más de la terminología relacionada con el tema... en japonés. Desde esta mañana, la información se sucede atropelladamente acerca de los niveles de radiación en Fukushima, a 30 km a la redonda y en la capital. Hace unos minutos ha habido una réplica, aunque en Tokio solo ha sido de magnitud 3, un tembleque. Cuando no se habla de la radiación hay una réplica y cuando no hay réplicas pasa algo en Fukushima.
Me acaba de llamar mi jefe. Mi empresa decidió cerrar durante una semana en principio. Me pregunta que cómo estoy, que dónde estoy. Le digo que aún ando por Tokio, y le pregunto por él y los demás, cuál es la situación, etc. Al parecer, mi jefe (japonés) está en Nagoya, mientras que otro de los jefes está en Osaka. En mi empresa trabajamos unos 13 trabajadores de 4 nacionalidades distintas (Alemania, Francia, España e Italia). En Tokio quedamos 3.

Edano da una rueda de prensa acerca de la situación en Fukushima. Yo me lo creo todo. No se si porque quiero creérmelo o porque realmente me están diciendo la verdad. Miro por la ventana, hay gente caminando por la calle, obreros trabajando, coches, asi que me digo a mi mismo que no pasa nada, que todavía aguantamos aquí.

Mientras escribo esto se ha levantado un viento algo fuerte, al menos la sensación desde el apartamento es de que lo es, sobre todo por culpa de una maldita banderilla de publicidad que se agita como si estuviera poseída. Entre la banderita y las sirenas del hospital, la policía y los bomberos adyacentes a mi apartamento me hacen levantar la cabeza más de una vez y mirar a los lados. Estoy por salir y pegarle una patada a la banderilla.

15.3.11

Caracter

17.18 - Estoy sentado en un café al que suelo ir a estudiar o a trabajar con el ordenador. Aparte de que el café me sienta como una bendición, la vista a la calle es gratificante. La vida sigue. Los comercios están abiertos y la gente anda de un lado para otro, unos con máscaras y otros sin ella. Justo al frente, una tienda de Softbank sigue intentando acaparar clientes a grito pelado como de costumbre, encima, en una clínica de rehabilitación, veo a algunos pacientes ejercitarse con ahínco. Va cayendo la noche y el ambiente en la cafetería es terriblemente agradable. Tanto que me hace sentir algo culpable.

Reflexiono, acerca del tiempo que llevo en Japón, las cosas que he vivido, la gente que he conocido... Ojalá pudiera explicaros la fuerza, la determinación y el carácter con la que los japoneses hacen las cosas, con una dosis de humildad absolutamente ejemplar, con una amabilidad y un interés por aprender y experimentar envidiable.

Ya lo dije cuando hace un año empecé el blog. Le debo tanto a Japón que me llevaría más de 10 vidas devolver todo lo que he recibido de ellos. Por ello, reflexiono acerca de la gente de Sendai, de Iwate, de Fukushima, el millón de personas que ahora mismo está en refugios cuando por la noche la temperatura es de -3 grados. No voy a describir más la situación porque para eso están las noticias pero os puedo asegurar que muchos de nosotros, yo incluído, no se como lo llevaríamos.

Y pienso, "joder, es que no se merecen lo que les ha pasado". Y me da una pena enorme... Sakie me dice que va a trabajar si la empresa abre al público, y yo le digo que está loca, que de qué manera va a ir a comprar gente ropa de marca con la que está cayendo. Y ella me dice que si el pueblo deja de trabajar, no habrá nadie que ayude a la gente del norte, que la industria debe continuar, que todo está relacionado, y que cualquier pequeño movimiento tiene una repercusión importante en esas personas.

Como todo, el pueblo japonés tiene sus cosas buenas y malas, nadie es perfecto, pero de alguna manera, mientras 50 tipos se la juegan en Fukushima para que tu y yo podamos ir al día siguiente a tomarnos un café en una cafetería como en la que estoy ahora, ahora solo puedo pensar en las buenas, y les mando todo mi apoyo. ¡Vamos, VAMOS! 頑張れ日本!

Terremotos y Nucleares


05.00 am. - Un nuevo día, una nueva sacudida. Es como un golpe seco seguido de vibraciones suaves y ondulantes bajo mi futón. Durante unos minutos me quedo sentado esperando que la intensidad no se incremente y me haga saltar hacia la puerta, el sitio más seguro de mi apartamento (aunque considero que todo el apartamento, debido a que es pequeño y no hay nada colgado, es bastante seguro). La vibración cesa, me vuelvo a recostar y me quedo unos minutos mirando al techo, en la oscuridad.

Ya hay circulación en las calles, y empieza a amanecer pero he dormido apenas 5 horas y me siento tan cansado.
Decido corroborar que realmente no ha sido nada, agarro el portatil, conecto con NHK, el Instituto meteorológico de Japón, Twitter, etc y confirmo mis sospechas. El epicentro ha sido la bahía de Tokio, en Odaiba. Dejo las noticias puestas ya que NHK, unos segundos antes de un terremoto, emite tres notas disonantes, bastantes perturbadoras por cierto, lo que te da tiempo a saltar a lugar seguro en caso de que sea algo gordo. Es como estar viendo un partido de fútbol, tu equipo va a marcar, ¡va a marcar! Te levantas y... ¡PUM! Va fuera, asi que te sientas otra vez y si estás con amigos comentas la jugada y si estás solo pues... hablas solo.

Consigo dormir 2 horas después hasta las 11 am. Me despierto con dolor de cabeza, confundido y lo primero que hago es pillar el móvil. Mis amigos más cercanos me informan de que ya están de camino a Osaka en Shinkansen y evidentemente, me recomiendan que haga lo mismo. Sigo el ritual higiénico habitual y preparo un par de mochilas. Mientras tanto, leo una noticia que me pone los pelos de punta. La embajada francesa informa de que en 10 horas la radiación llegará a Tokio. ¿?¿ ¡Pero en qué cabeza cabe semejante comunicado en las circunstancias en las que nos encontramos...! Indignado, llamo a Sakie, le pregunto acerca de dicha información ya que ella sigue la información en ese momento de NHK en japonés. Minutos más tarde, la embajada francesa retira el comunicado y diferentes medios confirman la inconsistencia de la información proporcionada por la embajada francesa. Merci.

En estos momentos, ya hemos comido y he ido a comprar algunas cosas. En las calles, la situación es normal, dentro de lo que cabe. Más mascarillas que de costumbre, aunque no me sorprende porque en Tokio, la mascarilla es algo habitual. Llevamos más de 6 horas sin réplicas, lo cual es buena señal y ayuda a mantener perspectiva.

Sigo considerando la posibilidad de dirigirme hacia Osaka o Kyoto, pero sin embargo, la familia de Sakie es un condicionante que ni ella ni yo podemos superar. Desde Tokio, en calma, un servidor.

14.3.11

¡Buenos dias Tokyo! = 6.1

10.00 am - La Tierra se despereza y se estira y nos levanta a todos (a los que trasnochamos pendiente de las noticias) con un temblor de 6.1. Después de casi un minuto de vaivenes todo vuelve a la normalidad. Todo queda en un susto, una vez mas. Me conecto a Internet, nos chequeamos, "¿todo el mundo bien?". Salto a la ducha porque no se si me van a cortar el agua, la luz o el gas y antes de mirarlo en internet, es más rápido meterme bajo el agua. En la ducha tengo la sensación de que se mueve la habitación, pero de nuevo, es mi cabeza. He desarrollado dos hábitos desde hace tres días: Uno, a donde quiera que voy, sea lo que sea lo que estoy haciendo, localizo un sitio al que escapar o en el que esconderme en caso de "el gordo" llegue. Y dos, a donde quiera que voy me llevo el portátil, la documentación importante y los cargadores. Me he vuelto mucho más sistemático, llevo siempre el móvil en un bolsillo y la cartera en el otro, siempre el mismo sitio.

Voy a las tiendas de alrededor a por un café y de paso a ver como está el tema de las reposiciones. Sigue sin haber agua embotellada, pan o papel higiénico. Sin embargo hay alcohol a raudales, snacks, congelados, etc. Compro unos guantes, mascarillas y tiritas, en una mezcla de previsión y paranoia. De vuelta al apartamento se confirman mis sospechas, la empresa nos informa de que ha tomado la decisión de cerrar durante al menos una semana. Los mensajes de mis amigos se suceden, todos deciden irse juntos a Osaka, hacia el suroeste, o al menos intentarlo porque no tienen la certeza de que puedan encontrar billetes de tren, hotel, etc.

Mi situación es diferente. Sakie (mi novia) me informa de que es bastante probable de que una de sus abuelas, que vivía en Sendai, epicentro del tsunami del viernes, no haya tenido tiempo de... bueno, ya os podeis imaginar. Mientras tanto se suceden las buenas noticias, una nueva explosión en el reactor número 3 de Fukushima nos pone a todos de pie, aunque el portavoz del gobierno, el señor Edano, hace lo imposible por quitarle hierro al asunto. Por otro lado, los cortes de luz parece ser que no se van a producir, ya que todo el mundo, de manera voluntaria ha conseguido disminuir el consumo eléctrico de manera extraordinaria. Aún así, más adelante no se descartan dichos cortes.

Los trenes funcionan, menos, pero funcionan. Si normalmente hay uno cada 3 minutos, ahora hay uno cada 10 minutos, algo insignificante para alguien de España que acostumbra a esperar un autobús 20 minutos y la mayoría de veces no a su hora. Sin embargo, la sociedad japonesa se colapsa en las estaciones. La gente hace colas y colas de hasta 2 horas para coger un tren. El poder de los trenes en Japón es algo realmente asombroso. Recuerdo el día del terremoto, cuando los trenes dejaron de funcionar y la gente se volvía a casa a patita, la mayoría, yo inclusive, nos perdíamos, no sabíamos por donde ir. Al viajar en tren todos los días, perdemos la orientación totalmente y al caminar, si no seguimos la línea de tren, estamos perdidos en 5 minutos.

Son las 12:50 pm. y me dispongo a almorzar unos deliciosos yakisoba que he encontrado huérfanos en la tienda cuando he ido a comprar el café. Veremos a ver que nos depara la tarde.

13.3.11

Re-apertura

Hola de nuevo.

Ha pasado ya más de un año desde que empecé a escribir un blog acerca de mi vida en Japón. Por diferentes motivos dejé de escribir en el blog pocos meses después. Hace dos días, he vivido posiblemente una de las experiencias más impresionantes de mi vida. Como todos sabéis, un terremoto de 9.0 tuvo lugar a unos kilómetros de la costa noreste de Japón lo que causó un gravísimo sunami que arrasó varias prefecturas del noreste del país y que, en el momento de escribir esta entrada, ya se ha cobrado más de 600 vidas mientras que miles de personas, entre ellas familiares de mi novia y amigos, siguen desaparecidas.

Hay experiencias que realmente te cambian la vida y, sin ninguna duda, esta es una de ellas. Es por ello que me propongo a contribuir con la información que pueda aportar acerca de cómo se están viviendo, desde mi perspectiva, estos días en la capital, Tokio, así como en el área de Kawasaki y Kanagawa que es donde vivo y trabajo.

En estos momentos me encuentro en un café en Mizo nokuchi, en el distrito de Takatsu (Kawasaki), a apenas dos kilómetros de mi casa. La situación en las calles es de aparente normalidad. La gente ríe, va de compras, viaja en tren, en resumen, la vida en la capital y alrededores transcurre como si nada hubiera pasado.

Sin embargo, las noticias pintan un cuadro diferente. El bombardeo de imágenes de la zona más afectada por el sunami sumado a las diferentes y confusas informaciones sobre el incidente en la central nuclear de Daichii, en la provincia de Fukushima es constante y os puedo asegurar que una exposición constante a dicha información, te destroza la cabeza. Por otro lado, la actividad en redes como Twitter, en donde la información transcurre en varios idiomas a la vez sin ningún tipo de filtro y de manera absolutamente descontrolada, es apabullante.

De todas las informaciones que he podido recopilar procedente de la televisión japonesa a la que me paso pegado cerca del 70% del día ultimamente, quizás la más preocupante es la advertencia de una nueva réplica/seísmo de por encima de 7 grados cuya reproducibilidad es de un 70% en los próximos 3 días. Si dicho seísmo tuviera lugar de nuevo en la misma zona, no solo supondría un peligro inminente para toda la población, sino además agravaría la situación de la central nuclar de Fukushima a límites que no me atrevo ni a imaginar.

En mi entorno más cercano, diré que algunos amigos han decidido comprar un billete de avión y volver a Europa, otros han decidido solo salir del país a toda costa a países como por ejemplo, Tailandia, mientras que otros se debaten entre aguantar el tipo y templarse ante lo que pueda venir o directamente tomar la opción del avión y olvidarse del trabajo y demás o simplemente viajar hacia el sur, hacia Fukuoka, lo cual no tiene mucho sentido puesto que hace unas horas ha habido una réplica con epicentro en esa zona.

Después de dos días de alerta por sunami, alerta por terremotos y alerta nuclear, el cuerpo empieza a acumular cansancio. La sensación de movimiento producida por el cuerpo es constante y a veces traiciona. Cuando creo que hay un terremoto es solo mi cuerpo el que se mueve y me engaña. El agua embotellada escasea de momento, mientras que el resto de víveres se reponen con frecuencia, sin embargo, como he dicho antes, uno puede tomarse un café tranquilamente en cualquier lado y después irse a un karaoke si así lo desea.

Son las 17:30, hora de Tokio, y esto es todo lo acontecido por ahora. Un poco más adelante escribiré sobre mi experiencia personal durante el temblor del 11 de Marzo, ahora tan solo cruzo los dedos para que las réplicas cesen y la situación de la central de Fukushima, finalmente, quede bajo control.

Y acabo de darme cuenta de que llevo dos días sin escuchar música. Buf!